Doblemente defendida por el río Tajo y sus murallas, se alza Toledo sobre una mole de granito. Entramos en la ciudad a través de puertas, siempre abiertas a la tolerancia y pacífica convivencia de culturas tan diversas como la musulmana, la judía y la cristiana.

Máximo exponente de la cultura cristiana es la catedral, primada de España. Adentrándonos en la catedral llegamos a la sacristía, presidida por El Expolio de El Greco. Tras el retablo, el Altar del Transparente, espectacular obra del barroco español.

Para la Iglesia de Santo Tomé pintó El Greco obra maestra, el Entierro del Conde de Orgaz, que en ese mismo lugar sigue mostrando el buen hacer de sus pinceles.

La Mezquita de Torrerías, hoy convertida en museo y la Mezquita del Cristo de la Luz son claras evidencias del pasado musulmán de la ciudad.

Toledo tuvo una gran judería que llegó a ser faro y guía espiritual de las demás. La Sinagoga de Santa María, la Blanca, con formas almohades y singulares capiteles esconde, labrada, la estrella de David. La Sinagoga del Tránsito fue construida en 1357 por Samuel Levi, tesorero del rey Pedro I. Destaca el artesonado mudéjar, el rico trabajo de yesería y las inscripciones hebreas de la cabecera y del friso.

El mudéjar y el gótico flamígero hacen del estilo isabelino algo totalmente español. En el Monasterio de San Juan de los Reyes se manifiesta en todo su esplendor, especialmente en el claustro.