- ¿Chema? ¡Madre mía! ¡Cuánto tiempo! ¿Te acuerdas que éramos inseparables? ¿La tuna? ¡Madre mía, Chema! fueron los mejores años, me acuerdo y me emociono. ¿Tú qué tal? Pues no como aquí a mí, me toman por el pito del sereno: “Richard, haz esto”, “Richard, haz lo otro”. Pero éramos inseparables, ¡qué juergacas (=juergas)! … ¿Este finde (=fin de semana)? Tengo que ir al pueblo, pero … ¡baño a la mula el domingo que viene! Me voy a tu casa, me llevo la bandurria y recordamos … ¿El Windows? ¿Que te lo instale, el Windows? ¡Vale! ¿Y el ADSL? Sí, hombre. ¿Y te paso el antivirus? Vale, bueno. ¿Pero luego nos echamos un ping-pong? ¿Que no vas a estar en casa? ¿Que me abre la chacha? No, si no me cuesta nada, si somos colegas, somos hermanos. Bueno, pero cuando vuelvas… quedamos y… ¡No, que no voy a romper nada! ¡Oye, vamos al sitio donde celebramos el cumpleaños de …! ¡Chema! ¿Chema?

- ¡Joder!

- ¿Qué pasa? Así voy a estar todo el finde: tumbado al sol como un lagarto. Sólo me voy a mover para tostarme vuelta y vuelta. Bueno, y para cambiar la mano.

- ¿Cambiar la mano?

- ¡La de tocarse los huevos! Un rato con y otro con ésta.

- ¡Hombre, Richard! ¿Qué tienes que hacer el domingo por la tarde?

- Pues la fotosíntesis y cambiar la mano.

- O sea, nada. Necesito que vengas a mi casa a instalarme unos programas.

- ¿Cómo?

- Sí, y a que me elimines unos virus que me están dando problemas.

- Joder, Victoria, pero si lo puedes hacer tú.

- Ya, ya lo sé. Pero a ver, ¿cómo te diría? Es que … ¡no me da la gana! El domingo a las 4.

- ¿Estarás de broma?

- ¡Claro que sí, bobo! El domingo a las 5, después de la siesta.

- ¡Joder, Victoria, pero cómo …!

- Y piensa en lo que te juegas, Richard.

- Vale, el domingo a las 5.

- Pero, ¿cómo te has dejado pisar así? ¡Un domingo! ¡Y, encima, para su ordenador! Ni siquiera es para el de la empresa.

- Pero, ¿cómo eres tan calzonazos? Vale que aquí tu opinión no cuente para nada, que seas el último mono, que aquí no te haga nadie ni puto caso, …

- Vamos, que lo ha pillado, que lo ha pillado, …

- Pero si es que me tiene cogido por ahí (=por los huevos), porque ha descubierto cuántas horas me escaqueo del curro.

- ¡No jodas! ¿Y tiene pruebas?

- O hago lo que dice o me despiden. Llevo currando tres findes, con éste.

- ¿Y siempre es así? ¿Haciéndole favores personales?

- Siempre: liberar el móvil, piratearle el digital (=Canal Digital), bajarle películas de la mula (=eMule), …

- ¿Y tú sabes hacer eso, bajar películas y todo eso?

- ¡Bah! Si es una chorrada. ¡Pues es que la gente siempre abusando, más egoísta!

- ¡No sabes tú!

- Oye, ¿y pelis porno y también?

- ¡Y la de Rocky!

- ¡Que sí!

- ¡Y las de Steven Seagal!

- ¿Todas?

- No, joder, pero ¿qué te cuesta!

- ¡Y las de Jacky Chan!

- ¿Qué? ¿Cómo va lo mío?

- Ya te lo he liberado. Te he instalado el antivirus y te he metido el FIFA y el Tetris (=dos juegos).

- ¡Joder!

- Y te he grabado la segunda temporada de C.S.I., que es la mejor. Sólo me quedan las pelis de éste. A ver si termino.

- ¡Ché, y trucar la consola del Charlie!

- ¡Joder, Jesús!

- Pero, bueno, ¿qué te cuesta?

- Oye cuando puedas, le echas un vistazo a esto.

- ¿Un tostador? Que soy informático, Julián.

- Pero está hecho en Japón, algo tendrá que ver, ¿no?

- ¡Macho, qué morro tenéis!

- Oye, ¿qué te cuesta?

- Joder, pues lo que yo digo: “Hoy por ti, mañana por mí”.

- Pero, ¿cómo podéis tener tantísima cara? ¡Abusar así del pobre muchacho!

- ¡Dijo la sartén al cazo! (=“No te acerques que me tiznas, dijo la sartén al cazo!”) ¡Pero si empezaste tú!

- Gracias, Victoria.

- Pero, ¡vamos a ver! ¡Que os busquéis vuestro propio pringao! ¡Que es mío! ¡Que yo lo vi primero!

- ¡Eh, eh! Que trabaja para la oficina, no para ti. O sea que todos tenemos derecho a abusar de él.

- ¡Eh, que sigo aquí!

- ¡Tú no te metas, coño! Bueno, vale, pues establezcamos un horario para poder abusar de Richard.

- Pero, ¿fuera de la oficina?

- ¡Hombre, claro! Sólo me falta que encima se escaquee del trabajo.

- ¿Qué hay que coger pesos? ¡Ay, no puedo! Si es que la hernia discal… ¿Qué hay que editar una carta? Es que me duele la artritis reumatoide. Luego, ¿ir al ministerio? ¡Ay! ¡Con la cadera artificial! ¡Horror!

- Joder, Ásun, ¡estás hecha un cromo!

- ¡Que no, hombre, si es mentira! Lo que pasa es que ellos no entienden de enfermedades de viejos.

- Ya, pero se van a creer que yo tengo todo eso.

- Pero, tú usa algo de lo que solamente lo sepas, ¡la informática! Mira, les sueltas un rollo de informática y ya verás, ¡si ellos no entienden!

- ¡Ásun! Hoy te voy a necesitar, que tengo reunión con los alemanes, unas tres horitas o así, ¿eh?

- ¿Tres horas? Oye pues ya puedes ir buscando a otra pues es que yo con las pérdidas de orina …

- ¡Uff!

- Vale, pues buscaré a otra. ¡Qué asco!

- Richard, que ahora que no nos ve nadie y eso. A ver si me puedes descargar lo último de Hombres G, y me lo cargas ahí en el MP3.

- Ni caso, Richard. ¡Qué vergüenza, Victoria! ¡Haciendo trampas!

- Además los martes el esbirro es mío, que me tienes que sincronizar la PD PALM.

- Pero, ¡si no tiene wifi! ¡No vale con el resto de ordenadores! ¿No ves?

- ¡Pues me toca a mí! ¡Toma!

- ¡Pero es que MP3 es antiguo!

- Pero, ¿qué antiguo! ¡Si me lo compré ayer!

- Ya, pero el software es antiguo, toma, ¡no vale!

- ¡Uy! ¡Me van a oír!

- ¿Podrás instalarme, por lo menos, el PhotoShop? ¿No?

- En tu ordenador, que es gris. El gris afecta al merkel (=no existe palabra) de la red, ¡y se nos cae el sistema!

- ¿Y la consola del Charlie?

- Si le faltaba la tapa del respro (=tampoco existe) y dos pilosof (=tampoco existe) tampoco funcionaban.

- ¿Y el tostador?

- ¡Si me lo diste sin línguer (=no existe palabra)! Si no tenía línguer, ¿cómo lo voy a arreglar? ¡Madre mía!

- ¿Café?

- ¡No tiene RAM!

- ¿Eh?

- ¡Que sí! ¡Con leche!

- Bueno, ¡una pena! Pero si no funciona el Cordokander Firewall, ¿qué vas a hacer? ¿Y cuándo dices que vienen repuestos?

- ¡Buff, el Cordonkan! ¡El Cordokan, dice! Pero si ya no se fabrican. He llamado para ver si queda alguno en stock, pero bueno que dicen que ya me avisan.

- Bueno, pues nada, gracias, Richard. Ásun.

- ¡Madre mía! ¡Cómo funciona! ¡Se lo tragan todo! ¡Te debo la vida!

- ¡Anda, exagerado!

- ¡Si trabajo menos que antes! ¡Estoy todo el día tocándome los…! ¡Vamos que te debo una!

- Oye, pues ya que lo dices podrías pasarte por mi casa para revisar el ADSL que hace dos días que se para y no sé por qué.

- Que va así a trompicones, va a ser que como hay tanta antena le falla la sincronía.

- ¡Sincronía tiene! ¡Y responde a los beeps! ¡Ya he revisado los puertos! Y he cerrado el wifi, y está conectado por cable. Así que yo no sé lo que puede ser. Pero a ti ya se te ocurrirá algo.

- ¡Joder, Ásun, qué control!

- Bueno, oye, ¿qué tal el domingo por la tarde? ¿Vale? Echas un vistazo…

- Bueno, vale, pero ¿me haces galletas de esas caseras?

- ¡Uy! ¡Hijo mío! Si es que, es que ya casi no veo…

- ¡Venga, vale!

- ¡A un padre le vas a enseñar a hacer hijos!