Nos vamos ahora hasta la costa norte a una ciudad que junto con San Sebastián ha ganado el título de “La Joya del Cantábrico”. Ella no podía ser otra que la encantadora ciudad de Santander, ideal para pasar un fin de semana “de escapada”.

En nuestras escapadas semanales hoy hemos elegido Santander, la capital cántabra. Es una de esas ciudades que lo tienen todo. Si queréis verde, tenéis montaña, si queréis azul, mar, y si queréis ocre y blanco sus imponentes edificios.

Y es que Santander, es hoy una bellísima y moderna ciudad. Su espectacular naturaleza es fusión de un paisaje vestido de verde y azul del Cantábrico que ha permanecido inmune a los cambios de tiempo. La ciudad ha conseguido mantener hasta nuestros días su paz y sosiego tradicional.

Si hay un lugar que todo el mundo conoce en Santander, este es “El Sardinero”. Benito Pérez Galdós dijo sobre él, que todo el lujo que hay aquí lo ha puesto la naturaleza. Sin duda es un sencillo epígrafe que resume el encanto de esta formación natural sobre la que se asientan los bares y restaurantes más distinguidos de la ciudad y algunos de los hoteles más lujosos.

“El Sardinero” comenzó a cobrar importancia a mediados del siglo XIX como un centro balneario. La burguesía de la época comenzó a frecuentar las playas de Santander, convirtiéndose así la ciudad en un selecto núcleo turístico. En la actualidad, sus playas siguen siendo un foco turístico de primer orden. De ahí también que a los pies de “El Sardinero” haya criado una importante oferta hotelera. El recinto natural que rodea a estos modernos y lujosos hoteles hace de la zona de “El Sardinero” el lugar ideal para pasar unos días en la capital cántabra. Presidiendo dicho espacio, majestuoso y emblemático se erige “El Gran Casino”, construido en 1916.

Y bien conocidas son también sus terrazas, ideales para tomar un aperitivo con vistas al mar.

Paralelo a la línea del muelle encontramos el Paseo de Pereda, uno de los paisajes urbanos más representativos. Además, es la vía más céntrica y con más carácter de la vieja ciudad. Sus edificaciones, que van desde fines del siglo XVIII a principios del siglo XX, han hecho que esta zona haya sido declarada “conjunto histórico-artístico”.

También podemos visitar su bella catedral, el edificio más antiguo de la ciudad, y la moderna universidad de Cantabria.

La última parada la hacemos en la Península de la Magdalena, de la que dice, no sin razón, que es un lugar dónde todo resulta atractivo. Para recorrer el extenso parque de casi 25 hectáreas, el visitante tiene dos opciones: hacerlo a pié o utilizar el tren turístico llamado “Magdaleno”. Pero sin duda lo que más sobresale en medio de este paisaje verde, es el Palacio Real, cuya singular silueta se divisa desde cualquier punto de las playas santanderinas. Desde hace más de 50 años, esta espléndida mansión es el escenario durante los meses de verano de la prestigiosa universidad internacional Menéndez y Pelayo.

Después de visitar esta ciudad, entiende que diga que Santander es dominadora del más bello paisaje del mar, con una indiscutible belleza natural, y además, capaz de ofrecer lo mejor de sí misma sin perder su autenticidad.