Hoy veremos aquellos trabajos relacionados con la salud de las personas. Fundamentalmente hay dos: médicos y enfermeras o enfermeros (note que no existe el femenino “médica” para referirse una mujer que ejerce esta profesión; médica es un adjetivo, por ejemplo, “especialidad médica”).

Hay mucho personal alrededor de la salud: encontramos administrativos que se encargan de mantener al día nuestros datos, conceder citas, y organizar las visitas. También tenemos los auxiliares de clínica, o ATS, que se encargan en un hospital de aquellas tareas relacionadas el mantenimiento las habitaciones de los pacientes, la higiene de los pacientes, repartir las comidas y medicinas, etc. Los celadores cuidan de las puertas de los hospitales, transportan equipos y enfermos por el hospital, etc. Las enfermeras o enfermeros normalmente asisten a los médicos en sus tareas de cura, seguimiento de tratamientos crónicos, preparación los enfermos para la visita u operación, etc. Los analistas que analizan las extracciones de sangre u otras muestras biológicas de los pacientes. También en los hospitales y centros de salud encontramos trabajadores sociales que resuelven problemas de los pacientes y sus familiares en cuanto a alojamiento, ayudas y subvenciones, etc. También tenemos los conductores de ambulancias y enfermeros que van a buscar a los pacientes en ocasiones de emergencia o cuando tienen una movilidad reducida. En los centros de salud y hospitales también nos encontramos personal de mantenimiento que se encarga de la fontanería, albañilería, muebles, electricidad, etc. y el personal de limpieza (limpiadoras y limpiadores). También en un hospital encontramos a un capellán o sacerdote que intenta dar soporte espiritual y religioso tanto a los pacientes como a sus familiares.

Obviamente la profesión más relacionada con la salud es la médica. En ella encontramos multitud de especialidades. En este audiotexto comentaremos las más comunes. El médico de familia es el punto de entrada casi para todas las enfermedades. Él es el primero en ver nuestras dolencias y nos redirige la especialidad adecuada. Sin embargo, hay algunas cuestiones a las que vamos directamente al médico apropiado. Éste es el caso de los dentistas, se encargan de toda la salud de nuestros dientes. Otras especialistas son: los oftalmólogos que tratan las enfermedades de los ojos; el otorrino (el nombre completo es otorrinolaringólogo) que trata el oído, la nariz y la garganta; los radiólogos que nos hacen radiografías; los traumatólogos que se encargan de las fracturas, esguinces, torceduras y, en general, de todo aquello relacionado con nuestros huesos y ligamentos; el pediatra que trata las enfermedades de los niños; y el geriatra, las los ancianos; el cardiólogo estudia nuestro corazón; el neumólogo, las enfermedades del pulmón; el especialista del aparato digestivo, trata nuestro estómago e intestinos; el internista se encarga de todas aquellas enfermedades “internas” que no estén relacionadas con ninguno de los órganos ya mencionados; el anestesista nos anestesia para las operaciones; y el cirujano nos opera; el dermatólogo trata todas las enfermedades la piel; el reumatólogo es el que nos trata el reuma (una enfermedad de las articulaciones); el alergólogo, las alergias; el ginecólogo, las enfermedades del aparato reproductor femenino y hace un seguimiento de los embarazos; el urólogo se encarga del aparato reproductor masculino; el nefrólogo, de las enfermedades de riñón; el neurólogo trabaja sobre nuestro cerebro y sistema nervioso; y el psiquiatra los trastornos de personalidad, depresiones, etc.; finalmente, el oncólogo nos trata del cáncer.

Vemos así que la simplificación médicos y enfermeras esconde un mundo mucho más rico de profesiones relacionadas con la salud.