¡Hola! Este año los premios Bitácora incluyen una sección de gastronomía. Votar es algo engorroso, pero si os apetece, ya sabéis, se agradece.

Y vamos ya con esta crema catalana que me habéis pedido en Facebook. Es realmente fácil de hacer.

Necesitamos la piel de medio limón y es importante no coger la parte blanca de la piel porque da un sabor algo amargo. Y la vamos a poner en una olla con medio litro de leche y una ramita de canela. Y una vez puesto, encendemos el fuego a medio gas, y lo dejamos hasta que rompa a hervir.

Mientras vamos a separar las claras de las yemas, ya que necesitamos cuatro yemas. Les añadimos los cien gramos de azúcar y lo mezclamos bien. Tiene que cambiar de ese color naranja a ese color más blanquecino.

Además para disolver bien la harina refinada de maíz, es mejor que la mezclemos con un poquito de leche bien fría.

Como veis ya ha roto a hervir, lo retiramos y lo mezclamos en dos tandas, primero ponemos un poquito y removemos y luego ponemos el resto. Añadimos la harina de maíz refinada diluida en la leche. Y lo mezclamos todo bien. Lo reincorporamos a la olla; otra vez a fuego medio y esta vez no podemos parar de remover, estaremos removiendo unos cinco minutos, y mucho mejor si es con una pala de madera.

¿Qué espesor buscamos? Pues mira, lo podéis comprobar con una cuchara: la sumergís, le pasáis el dedo por la parte de atrás y si la raya se mantiene es que ya está listo.

Lo retiramos y lo volcamos sobre los recipientes. Dejamos que se enfríe a temperatura ambiente y después lo metemos en la nevera y en una horita o así ya estará listo.

Lo único que nos queda es cubrirlo de azúcar y quemar ese azúcar para que nos quede una capa bien crujiente de azúcar caramelizado.

Y listo, esto está buenísimo. Espero que lo probéis.

Un abrazo, hasta luego.